RESULTADOS DEFINITIVOS DE LA ELECCIÓN:
LISTA Nº1 4423 VOTOS -
LISTA Nº2 1112 VOTOS -
LISTA Nº3 2587 VOTOS -
LISTA Nº4 2144 VOTOS -
LISTA Nº5 1153 VOTOS -
LISTA Nº2 1112 VOTOS -
LISTA Nº3 2587 VOTOS -
LISTA Nº4 2144 VOTOS -
LISTA Nº5 1153 VOTOS -
21/09/10 – 22:15
El abogado Daniel Eduardo Ostropolsky, crítico del kirchnerismo, ganó esta noche las elecciones de letrados por el interior del país para el Consejo de la Magistratura de la Nación.
Ostropolsky, de la Lista 1 “Para la recuperación de la Justicia”, se imponía por una diferencia de 800 votos sobre el candidato de la Lista 3 “Abogados por una Justicia Independiente”, Juan Carlos Paris.
Con el triunfo de Ostropolsky se completa un bloque de consejeros opositores al oficialismo, que critican el poder de veto que los representantes del kirchnerismo tienen en el organismo para resolver la selección y acusación de los magistrados, las dos funciones centrales del Consejo.
Joaquín Morales Solá
El último combate del kirchnerismo, esta vez contra la Corte Suprema de Justicia, elevó aún más la temperatura de una ya insoportable crisis institucional. Ese conflicto no está solo. El Congreso padece una parálisis por la obstrucción del Senado. La guerra del oficialismo contra los medios periodísticos independientes se ha convertido en una analogía casi exacta de la batalla contra el campo de 2008. Todo vale. Congreso, Justicia y prensa son los pilares esenciales del sistema político de los argentinos. Cristina Kirchner es una presidenta democrática por elección, pero está cada vez más expuesta a la necesidad de demostrar si finalmente lo es en el ejercicio del poder.
Dos resoluciones de la Corte están siendo ninguneadas por el Gobierno. Una se refiere al antiquísimo caso del ex procurador de Santa Cruz, Eduardo Sosa. La otra es la reciente autorización que dio el tribunal para extraditar al ex guerrillero chileno Galvarino Apablaza, acusado en su país de un crimen y un secuestro. Durante cuatro años, la Cancillería ni siquiera le respondió a la Corte si Apablaza tenía estatus de refugiado político.
Cansado de esperar en vano, el tribunal decidió actuar sin la asistencia del Gobierno. Ahora, la Cancillería podría otorgarle ese estatus al ex guerrillero o también podría no hacer nada. La ley le otorga a la Cancillería la última palabra en materia de extradiciones. El problema es que cualquier cosa que haga ahora en beneficio de Apablaza será en contra de la opinión de los jueces supremos del país. El caso, además, ha tensado otra vez, inútilmente, la relación estratégica con Chile.
En el caso de Santa Cruz, hay una resolución de la Corte que el kirchnerismo no cumple desde hace 12 años. El quinto fallo del máximo tribunal sobre el ex procurador Sosa, cesanteado inconstitucionalmente por Néstor Kirchner en 1995, no es ahora un conflicto entre el Poder Judicial y el gobernador santacruceño, Daniel Peralta. Digan lo que digan, es una colisión directa entre la Corte y Poder Ejecutivo Nacional. Desde la casona de Olivos surgió una orden hacia Peralta, de acatamiento perentorio: no debe cumplir con la resolución de los máximos jueces. ¿En qué país se convertiría la Argentina si el cumplimiento de las decisiones de la Corte Suprema quedara sometido al antojo de los afectados?
En rigor, ése es el punto nodal de la decisión del tribunal. Ni siquiera opinó en sus últimas decisiones si la destitución de Sosa fue buena o mala. Simplemente, hay una decisión de la anterior Corte Suprema que no se cumplió nunca. El precedente, de mantenerse en el tiempo, sería desdichado para el principio republicano de la división de poderes. El precedente de una Corte en condiciones de ponerles límites infranqueables a los caprichos del matrimonio gobernante es, por su parte, lo que éste no puede admitir. LA NACION se encamina, así, a una crisis institucional permanente hasta las elecciones presidenciales del año próximo.
En octubre del año pasado, la Corte le ordenó al gobierno de Santa Cruz que repusiera a Sosa en el cargo equivalente al que ocupaba cuando fue despedido. El cargo que tenía Sosa en 1995 ya no existe, después de la reforma de la Constitución provincial en la que Kirchner introdujo la reelección indefinida del gobernador. La primera orden de la Corte, que el entonces gobernador Kirchner no cumplió, es de 1998. Hubo tres resoluciones más del tribunal. No le hizo caso a ninguna.
En ese largo camino, hubo varias mediaciones de jueces del máximo tribunal para intentar una solución pacífica del conflicto. Una de ellas fue ofrecerle a Sosa una importante indemnización, pero el ex procurador no la aceptó. Sosa es un hombre tan duro como Kirchner; sospecha que el ex presidente lo relevó como fiscal porque él hurgaría en las decisiones del gobernador. No se equivocó: Kirchner detesta a los fiscales entrometidos.
Después de la decisión de octubre del año pasado, cuando la Corte directamente ordenó su reposición, el gobernador Peralta envió un proyecto a la Legislatura de Santa Cruz, en el que desdoblaba las funciones de procurador, presuntamente para devolverle una fiscalía a Sosa. Sorpresa. La unicameral Legislatura provincial se sublevó contra el kirchnerismo, por primera vez desde que el kirchnerismo existe, y nunca trató ese proyecto. En mi provincia se respeta la división de poderes , informó Peralta a los jueces supremos. Nos están tomando el pelo , estalló uno de esos jueces.
¿Qué hacer, entonces? El juez Carlos Fayt propuso que la Corte denunciara penalmente al gobierno santacruceño. El juez Eugenio Zaffaroni, mucho más sensible a las necesidades políticas del kirchnerismo, opinó que el caso debía terminar (y, tal vez, morir) en el Poder Legislativo. En la reunión siguiente de la Corte, el juez Juan Carlos Maqueda sacó de su bolsillo lo que había escrito: la Corte podía reclamar varias medidas para hacer cumplir sus decisiones, entre ellas una intervención federal ordenada por el Poder Legislativo.
Zaffaroni se mostró en desacuerdo con el tono del alegato, pero el presidente del cuerpo, Ricardo Lorenzetti, que tiene más cintura política de la habitual en un juez, le entregó a Zaffaroni el borrador de Maqueda para que lo corrigiera en la misma reunión. Los jueces supremos pueden discrepar, pero nunca pierden las buenas formas. Zaffaroni, delante de Maqueda y del resto de los jueces, se limitó a corregir algunas palabras sueltas. La decisión estaba tomada. La resolución fue una síntesis de las propuestas de Fayt y de Maqueda: denuncia penal y traslado del caso al Congreso.
El kirchnerismo se escudó en el acto en la supuesta incompetencia de la Corte Suprema, porque estaría resolviendo un asunto de derecho público provincial. El viejo cargo de Sosa había pasado por reformas constitucionales y por leyes provinciales posteriores a su cesantía. La Corte Suprema entendió otra cosa: se trata de un derecho individual adquirido (el cargo de Sosa era inamovible), que está protegido por la Constitución Nacional. Y el intérprete último de la Constitución Nacional es, precisamente, la Corte Suprema.
El caso llegó al Congreso y la oposición no tiene aún una posición unánime. Existen dos proyectos. Uno, de Margarita Stolbizer, que propone la intervención lisa y llana de Santa Cruz. El otro es del radicalismo y propicia una intervención acotada, sin desplazamiento de ninguna autoridad local, al solo efecto de reponer a Sosa en sus funciones. La intervención finalizaría con esa sola misión. Según jueces de la Corte, el proyecto del radicalismo es el que mejor expresa el espíritu de la resolución del máximo tribunal.
Sin embargo, el peronismo disidente y Pro hicieron saber que tienen reparos constitucionales sobre el proyecto radical. Elisa Carrió prefirió evitar un agravamiento de la crisis institucional para no hacerles el juego a los Kirchner. Están creando una crisis innecesaria mientras el conurbano se desangra , tronó. Carrió preferiría que el Congreso le traslade el entuerto a los órganos constitucionales de Santa Cruz. El Senado es otro cantar: La construcción de cada mayoría es un parto demasiado largo , aceptó un senador opositor. ¿Cómo se cumplirá la orden de la Corte? Silencio. Las respuestas no están.
Por eso, el boceto de cualquier futuro trasluce que no cesará la crisis institucional en la que chapotea un país desbordado, sin medidas.

Mariano Pistone de Diario Uno
Por primera vez en la historia un letrado mendocino podría llegar a integrar el Consejo de la Magistratura de la Nación. Se trata del presidente del Colegio de Abogados de Mendoza, Daniel Ostropolsky (60), quien ayer lanzó su candidatura en el hotel Diplomatic de Ciudad. “Es necesario recuperar la Justicia de la injerencia del Poder Ejecutivo”, planteó durante su corta disertación, la que fue seguida por unos 100 asistentes.
La elección del representante de los abogados del interior del país para integrar aquel órgano se desarrollará el 21 de este mes. El mendocino competirá con la lista 1, la cual lleva el eslogan “Para recuperar la Justicia”. En frente tendrá a otras cinco listas, las cuales se disputarán el voto de unos 87 mil abogados empadronados.
Ostropolsky sostiene que es fundamental recuperar el papel de los abogados en el Consejo de la Magistratura. Si bien cuentan con dos representantes –uno por la Capital Federal y otro por el interior del país-, está convencido de que no cumplen una función plena, ya que son dejados de lado en algunas de- cisiones.
Además, su propuesta versa sobre la recuperación plena de la institución que maneja el nombramiento y la remoción de jueces. “Tiene funciones otorgadas que hoy no está cumpliendo. Por ejemplo, aquella que le confiere la responsabilidad de administrar los bienes y recursos del Poder Judicial”, planteó el reconocido abogado mendocino, quien desde ya percibe su postulación como un triunfo para Mendoza, ya que la provincia nunca tuvo siquiera un candidato.
“No puede existir justicia independiente sin jueces independientes, quienes podrán serlo en la medida en que sus decisiones, ajustadas a derecho, no sean sometidas a los designios del poder político”, planteó a su vez Ostropolsky. Justamente, su postura electoral versa sobre la recuperación de la Justicia, y esa es la tarea que pretende emprender si logra llegar al Consejo.
Una institución cuestionada
El Consejo de la Magistratura de la Nación fue creado al reformarse en 1994 la Constitución nacional. El objetivo era alejar del poder político la delicada decisión del nombramiento de jueces y de su destitución. Sin embargo, con el tiempo fue perdiendo independencia y eficacia, con lo cual se fue desvirtuando el fin para el cual se creó.
Actualmente está integrado por 13 miembros, aunque se pretende elevar el número a 18 y reducir la participación del poder político.
Su conformación actual es la siguiente: seis políticos (cuatro provenientes del oficialista Frente para la Victoria y dos del radicalismo), tres jueces, dos abogados, un representante del Poder Ejecutivo y otro del proveniente del sector científico académico.
Somos un equipo unido en la vocación de defensa de la Abogacía y la dignidad de su ejercicio, así como la vigencia irrestricta de la independencia de los jueces y demás magistrados del Poder Judicial. NO HAY JUSTICIA INDEPENDIENTE SIN JUECES INDEPENDIENTES.
Por tal motivo decidimos presentar como candidatos a los Dr. Daniel Eduardo Ostropolsky al cargo de Consejero Titular y al Dr. Gerardo Oscar R. Luengo como Consejero Suplente en la próxima elección del 21 de Septiembre en la renovación de autoridades del Consejo de la Magistratura de la Nación representando a los Abogados del Interior del país que organiza la Federación Argentina de Colegios de Abogados.
Aspiramos a tener la posibilidad de poner en práctica las ideas que propugnamos.